El camino de las «cosas» solo tiene un sentido


SEÑAES SENTIDO PROHIBIDO OBLIGATORIO - DECISIÓN O2

¿Sabes el coste que estás pagando por posponer qué hacer con cada correo electrónico que abres, cierras, abres…?

¿Eres consciente del impacto que tiene en tu efectividad personal no vaciar por completo, siempre, tus bandejas de entrada?

¿Sabes que cada cosa que tienes recopilada en tu bandeja de entrada, hasta que la procesas y organizas, consume parte de tu energía mental?

Escribía David Torné hace unas semanas que recopilar no es suficiente. Si nos limitamos a ello, estaremos sacando las cosas de nuestra cabeza a una bandeja de entrada externa pero, al cabo de un tiempo, como no tendremos la suficiente confianza en este lugar externo, volveremos a recordarlas, probablemente cuando no podamos hacer nada por ellas.

José Miguel Bolívar, en el post de este miércoles, planteaba que además de recopilar, para cerrar el círculo de la efectividad personal, necesitamos desarrollar hábitos para pensar y decidir regularmente sobre las cosas recopiladas, para ponernos recordatorios adecuados, en los lugares adecuados y con la forma y la estructura adecuadas, y finalmente, para revisarlos con la frecuencia necesaria de manera que mantengamos intacta nuestra confianza en el sistema.

“Uno de los recursos más valiosos de un profesional del conocimiento es la atención.”

Como profesionales del conocimiento, uno de nuestros recursos más valiosos es la atención. A diferencia de lo que ocurre con el tiempo o con los ladrones del mismo, cuya gestión, además de no servir para nada, es inviable en entornos VUCA, sí podemos gestionar nuestra atención. ¿Cómo? Optimizando el uso de nuestra energía mental, directamente relacionada con la capacidad para mantener intacta nuestra función ejecutiva o el conjunto de habilidades cognitivas que nos permiten la anticipación y el establecimiento de metas, la formación de planes y programas, la toma de decisiones y elecciones, el inicio de las actividades y operaciones mentales, la autorregulación de nuestras acciones o la habilidad de llevarlas a cabo eficientemente.

Existe un hábito más o menos generalizado entre los profesionales del conocimiento que es pensar y decidir varias veces sobre una misma cosa. Por ejemplo, el típico correo electrónico que abres, cierras, abres y vuelves a cerrar dejándolo de nuevo en la bandeja de entrada sin haber hecho nada con él.

“Fatiga de la Decisión es el coste oculto asociado a cada decisión que tomamos”

Kathleen Vohs y Jean M. Twenge, psicólogos cognitivistas de la Universidad de Minnesota y San Diego respectivamente, realizaron una serie de experimentos para probar el hecho de que la «fatiga de la decisión» o el coste oculto asociado a cada decisión, por trivial o sencilla que parezca, va mermando las capacidades cognitivas asociadas a nuestra función ejecutiva.

El experimento llevado a cabo por Vohs y Twenge consistió en trabajar con clientes en un centro comercial y someterlos a un número determinado y variable de decisiones que tomar. Para medir la capacidad de la función ejecutiva, se les pidió que realizaran sencillos pero tediosos problemas aritméticos (suma de números de 3 dígitos). Los compradores cuyos recursos psicológicos fueron agotados por haber sido sometidos a un mayor número de opciones, abandonaron el ejercicio antes que los compradores a los que el número de opciones había sido más limitado.

“Efectividad personal es jugar al primer toque.” José Miguel Bolívar

Nos guste o no, cada decisión que tomamos, y no decidir es una decisión, consume parte de nuestra energía. Decidir no decidir acerca de esos correos electrónicos dejándolos de nuevo en la bandeja de entrada, es una de esas decisiones que van agotando nuestro «depósito de gasolina psicológico».

Como profesionales del conocimiento, nos ha caído el marrón de tener que pensar y decidir, es decir, poner en juego nuestra función ejecutiva. Por eso, para hacer frente a la «fatiga de la decisión», la solución es sencilla: ocuparnos de las cosas una sola vez, eliminando la mala costumbre de sacar las cosas de las bandejas de entrada, no decidir qué significan o qué vamos a hacer con ellas y luego, volverlas a dejar allí.

Si quieres mantener en condiciones óptimas tu función ejecutiva, gestiona con eficiencia tu atención y ya sabes, las cosas de tus bandejas de entrada sólo tiene un sentido, el de salida.

Gracias por pasarte por el blog y hasta la semana que viene.

Jesús Serrano Ducar

Soy consultor artesano y nodo de OPTIMA LAB, una red productiva que ayuda a personas y organizaciones a ser más efectivas para lograr sus resultados por medio del aprendizaje basado en la experiencia y nuevas metodologías centradas en las personas.

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2 Respuesta

  • Jean-Pierre Sánchez en 7 mayo, 2016, 22:06:28

    Interesante perspectiva la de la Fatiga de la Decisión.
    Gracias.

    Responder aJean-Pierre
    • Jesús Serrano Ducar en 9 mayo, 2016, 12:36:20

      Muchas gracias Pierre, me alegra que te haya gustado el enfoque que le he dado. Tan real como la vida misma: ¿cuántas veces al día decidimos, incluyendo las que no decidimos?
      Saludos,

      Responder aJesús

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