http://enfoquecarnot.com/wp-content/uploads/2015/11/2015-11-14-11.17.58-960x600_c.jpg

Hablando de «compromiso» los «depende» no existen


Sensaciones encontradas. Por un lado tristeza y preocupación por los atentados en París. Por otro ilusión, el momento había llegado: compartir una mañana de trabajo con mis amigos y colegas artesanos de OPTIMA LAB Jerónimo Sánchez y Antonio José Masia y conocer a las personas que hay tras los blogs que leo desde hace años. El día prometía y las expectativas se superaron. Una vez pasado, a seguir trabajando y esperar a que llegue el siguiente. Posiblemente será en Madrid durante la primavera del 2016.

Fue una mañana enriquecedora en la que trabajamos con empatía. Separados en dos grupos entablamos una batalla productiva: ante varios postulados cada equipo debía argumentar el enfoque contrario a su pensamiento. A nivel colectivo quedamos en tablas pero cada uno nos llevamos nuestra victoria personal. La mía, varias capturas para futuros posts y la conclusión central que comparto en éste: «Hablando de compromiso los depende no existen».

«La mayor parte del estrés que padecen las personas es consecuencia de la mala administración de los compromisos que tienen o que aceptan» David Allen

Me resultó llamativo que varias personas justificaran que a nivel de compromisos existen diferentes tonalidades: blancos, negros y una gama determinada de grises. Respeto la idea pero rotundamente no la comparto. Desde que empecé a mejorar mi efectividad personal, una de las cualidades que mejor he desarrollado ha sido aprender a destilar con eficacia mis compromisos: o acepto o no acepto, sí o no, blanco o negro, nada de grises.

Si soy consciente de que un compromiso no voy a poder atenderlo de acuerdo a mis valores, prefiero no aceptarlo que decir que sí. Me chirrían los compromisos en gris y es que:

  • ¿Te gustaría que alguien se comprometiera contigo con un «depende»? Un proveedor, un cliente, tu pareja, un amigo…No me hago a la idea.
  • ¿Te sientes bien comprometiéndote contigo mismo y luego no cumpliendo? Empezar una dieta, practicar deporte, levantarte temprano, ser más puntual, mejorar tu nivel de inglés, cambiar un hábito o desarrollar otro…Complicado.
  • ¿Verías bien que me comprometiera contigo para resolver el problema de un cliente con un «según»? Hoy sí, mañana no puedo, pasado estoy liado y al día siguiente ya veremos. No me lo imagino.

Volviendo al ejercicio de empatía, prefiero que alguien no se comprometa conmigo a que lo haga y luego no cumpla, ya me buscaré la vida. Por otro lado, mejor que frustrarme por no cumplir un compromiso conmigo mismo, prefiero seguir igual, ya llegará el momento.

¿Soy un tipo raro o a ti te sucede lo mismo?

Fue un placer amigos: @casanovasamuel, @JeroenSangers, @ValeDeOro, @ignaciolirio@dacarbpl, @MarcoRubiol, @davidtorne, @buenhabit, @joaquin_pena, @MNadalVela, @ajmasia, @laura_agusti@JeronimoSanchez, @JordiFortunyBad, @jordi_sanchez, @daguayo y @franciscojoseaguilar. Me llevo semillas con las que he sintonizado y que seguirán germinando, diversidad de ideas con un objetivo común: ayudar a las personas a lograr resultados que les hagan felices.

Un abrazo  y gracias por pasaros por el blog.

Jesús Serrano Ducar

Trabajo como ingeniero en EDP Energía. Me encanta la mejora de los procesos y con frecuencia, estoy liado aplicando metodologías como Lean o 5S a los proyectos en los que participo. Otra de mis pasiones es la productividad y comparto mis experiencias y conocimientos desde hace 5 años en este blog.

Más posts de

14 Respuesta

  • David Sánchez en 22 noviembre, 2015, 07:54:08

    Hola Jesús,
    respondiendo a tu pregunta, me ocurre exactamente lo mismo. Comprometerse o no comprometerse. Es como aquella frase del Maestro Yoda: «Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes» 😉

    Lo que ocurre es que como hacer las cosas a medias (medio comprometerse) no tenga consecuencias, se tiende a evitar el compromiso. Creo que muchas veces esto es derivado de no querer quedar mal con nadie, de no tener las cosas claras,…, supongo que de varios factores.

    Afortunadamente, para ser una persona efectiva realmente no caben medias tintas y hay técnicas y metodologías que ayudan a ello… claro, para quien quiera comprometerse 😉

    Un abrazo

    Responder aDavid
    • Jesús Serrano Ducar en 23 noviembre, 2015, 12:54:22

      Hola David,
      Muy buena la cita del maestro Yoda, viene que ni pintada.
      Como comentas, si para lago son útiles las metodologías como GTD y OPTIMA3, más allá de los trucos, las reglas de oro o las herramientas, son para ser consciente del panorama completo de compromisos y para disponer de un enfoque proactivo frente al día a día.
      Gracias por tu comentario y un abrazo amigo,
      Jesús

      Responder aJesús
  • Jordi Sánchez en 22 noviembre, 2015, 10:50:32

    Tras darle vueltas, creo que el problema está en lo que se entiende por compromiso: para mi un compromiso también es algo binario, porque si realmente estás «medio comprometido» es que realmente no estás comprometido, pero luego entran en juego qué prioridades tienes respecto a tus compromisos adquiridos (según urgencia, importancia, qué te acerca más a tus objetivos…).

    Si esas prioridades las incorporas a la definición de compromiso (desvirtuando esa definición) es cuando aparecen los grises: estoy más comprometido con X que con Y, por lo tanto algún tipo de «escala de compromisos» existe.

    ¡Como se aprende con estos encuentros y sus posteriores valoraciones! 😀

    Responder aJordi
    • Jesús Serrano Ducar en 23 noviembre, 2015, 13:17:51

      Hola Jordi, gracias por tu comentario.
      Para mí, un compromiso es algo que he decidido dedicarle mi atención. Si decido que no, será una idea, una posibilidad o cualquier otra cosa y por lo tanto, dejará de ser un compromiso y lo tendré organizado en listas separadas de mis compromisos.
      Respecto a la escala según prioridades o urgencias de los compromisos ya adquiridos, discrepo contigo…En mi caso, todos los compromisos son igual de importantes y de prioritarios (al procesar mis bandejas he separado el trigo de la paja y al trigo he decidido dedicarle mi atención) y lo que define que dedique mi atención a uno u otro más que criterios subjetivos como importante o urgente son criterios objetivos como el contexto (casa, oficina, teléfono…) y los pseudo-contextos tiempo (poco o mucho) y energía (poca o mucha).
      Un abrazo y que tengas buen día.

      Responder aJesús
      • Jordi en 23 noviembre, 2015, 16:01:20

        Pero en tus listas, una vez filtrado por contexto y pseudo-contexto, ¿qué es lo que te hace decidir si hacer una cosa u otra?

        A mi me ayuda a decidir la importancia o urgencia de cada acción.

        Responder aJordi
        • Jesús Serrano Ducar en 23 noviembre, 2015, 21:55:56

          Gracias por este debate Jordi, muy interesante. 😉
          En mi caso, en las listas de próximas acciones todo lo que tengo son compromisos para los que he decidido enfocarme cuando se den las circunstancias.
          Dicho esto, si entiendes por un compromiso que es urgente cuando tiene fecha límite objetiva (yo no me la he inventado), aunque ésta sea a dos meses vista, estamos en línea.
          ¿Cómo decido qué hacer? Primero filtro por contexto, si procede por pseudo-contexto y la lista tendrá como máximo 10 compromisos que haré lo antes posible. Si alguno tiene fecha límite objetiva, los priorizo. Para los que no la tienen, aplico el concepto que David Allen llama priorización relativa. ¿Los criterios? Información obtenida fruto de las revisiones semanales (listas de próximas acciones, lista de proyectos, incubadora…) y mensuales (niveles de perspectiva: áreas de responsabilidad, objetivos y metas). Dentro de esta priorización relativa, también influye mi propósito de vida y mis valores. Si a priorizar contando con toda esta información lo llamamos priorizar por importancia, también estamos en línea.
          En el recién publicado Organízate con eficacia (2015), David Allen comenta al respecto de este tema: “Para que te sientas bien por lo que no hiciste, debes haber tomado algunas decisiones conscientes sobre tus responsabilidades, objetivos y valores. Y ese proceso incluye invariablemente una interacción a menudo compleja entre los objetivos, valores y rumbos de las organizaciones y de los seres queridos de tu vida”.
          Un abrazo Jordi y encanado de debatir juntos.

          Responder aJesús
          • Jordi en 24 noviembre, 2015, 21:24:07

            Estamos totalmente en la misma línea: lo que has llamado priorizar por importancia, es decir, de acuerdo a niveles superiores de perspectiva, es lo que yo comentaba respecto a la prioridad que puede tener cierto compromiso.

            Totalmente de acuerdo 😉

  • Jordi Fortuny en 22 noviembre, 2015, 11:49:44

    Compromiso… siguiendo lo que menciona Jordi, igual el tema está en la propia definición…o más bien dicho, en la interpetación que hacemos de ella. Nuestra cultura está llena de gente que no cumple con sus compromisos, y no pasa nada. Todos lo hacemos. El compromiso esta poco valorado, y nos ‘comprometemos a la brava’, total…no pasa nada (o eso almenos creemos). Igual tendriamos que comprometernos con menos cosas, pero que realmente sean compromisos de verdad, y dejar el resto de cosas en la categoria de buenas intenciones. Igual así revalorizariamos el compromiso. Quiza no sea un tema de prioridades en los compromisos, sino que hay compromisos y intenciones.
    Saludos a todos!
    Jordi

    Responder aJordi
    • Jesús Serrano Ducar en 23 noviembre, 2015, 13:28:16

      Hola Jordi, gracias por tu comentario.
      Has dado en la clave, separar compromisos de intenciones. Comprometernos con menos cosas pero cumplir con ellas. Es aquí donde metodologías globales como GTD y OPTIMA 3 nos ayudan a tener un panorama completo de todos nuestros compromisos y un lugar separado en donde organizar las buenas intenciones.
      Un abrazo y que tengas buen día.

      Responder aJesús
  • Antonio José Masiá en 22 noviembre, 2015, 20:35:17

    Buenas Jesús, fantástico post. Estoy 100% alineado contigo en lo que dices. El compromiso es binario, o estás comprometido o no lo estás. Eso es lo que marca la diferencia a la hora de estar o no enfocado en algo y como no conseguir los resultados que pretendes. Enhorabuena! Un fuerte abrazo desde el sur!

    Responder aAntonio
    • Jesús Serrano Ducar en 23 noviembre, 2015, 13:34:12

      Gracias Antonio José, me alegra que te haya gustado.
      Has comentado un matiz interesante: tu foco demuestra tu compromiso.
      Un fuerte abrazo y a disfrutar del día.

      Responder aJesús
  • Joaquin Peña en 28 noviembre, 2015, 12:58:16

    Yo creo que el problema es cómo entendemos cada uno la palabra compromiso. Desde un punto de vista de psicología se habla de «deseo», y como bien dice Jordi creo que al final hay distintos niveles.

    En tus ideas se trasluce una forma de gestionar los compromisos/deseos determinada (GTD) que al no ser la de todos hace que el debate continúe. En GTD tienes que aclarar a que te comprometes y a que no (si ignoramos la lista algún día/tal vez qué es una forma de no tomar una decisión o postponerla). Es decir, a ti te gusta gestionar los compromisos en modo GTD que no tiene porque ser el modelo de los demás. A mí sí me gusta ese modelo, pero una cosa es la teoría y otra la práctica y las capacidades del cerebro para saber a qué te puedes comprometer y a que no.

    Yo no hablaría de compromiso e intentaría cambiar su significado… Creo que realmente hablas de «Claridad» y «Dosciplina» valores productivos en los que estoy seguro que todos coincidimos!

    Buen Post!

    Saludos productivos 😉

    Responder aJoaquin
    • Jesús Serrano Ducar en 29 noviembre, 2015, 07:02:02

      Gracias por tu comentario Joaquín.
      Perdona que discrepe contigo pero no soy capaz de conectar el enfoque que ofrece la psicología entre las palabras compromiso y deseo.
      Buscando en el diccionario de la RAE, un compromiso puede ser una obligación, una palabra dada, una promesa de matrimonio, un convenio entre litigantes… Por otro lado, un deseo es un movimiento afectivo hacia algo que te apetece. Sigo sin ver la conexión.
      Con independencia del método, lo que a mí me gusta es cumplir mis compromisos y que las personas que se comprometen conmigo también lo hagan. Lo que prefiero es que si alguien no se puede comprometer que me lo diga pero no que se comprometa y luego no cumpla. Coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
      Utilizar un método u otro es indiferente. Lo que sí puedo constatar cada día es que el método GTD me ayuda a cumplir o a decidir no comprometerme, a separar el grano de la paja, a clarificar mis compromisos y mis deseos organizándolos en diferentes lugares, a eliminar el estrés y a enfocar mi atención con criterio, a conseguir resultados que me satisfacen y en definitiva, a ser más feliz.
      Estoy contigo en que la disciplina (o mejor dicho, auto-disciplina) y la claridad son valores fundamentales para mejorar tu efectividad pero para nada descartaría de entre estos valores la palabra compromiso.
      Saludos productivos y feliz día.

      Responder aJesús
    • José Miguel Bolívar en 29 noviembre, 2015, 10:39:08

      A lo mejor, Joaquín, parte del problema es cultural. De Pirineos hacia arriba me cuesta imaginar una discusión sobre la progresividad del compromiso, la verdad 🙂 Recuerdo un colega británico que me comentaba hace años: «JM, me cuesta entender por qué el único país europeo en el que «mañana» casi nunca significa realmente «mañana» es España». A lo mejor tenemos cierta reticencia cultural a comprometernos, porque comprometerte significa rechazar otras opciones a favor de una en concreto.
      De todos modos, creo entender a qué te refieres y estoy de acuerdo con ello. Puedes comprometerte a implantar un método u otro. También puedes comprometerte a implantar únicamente algún hábito concreto que te parece útil, sin comprometerte a adoptar todo el método. Pero en uno u otro caso, sin compromiso va a ser difícil que se alcance el resultado. Por una sencilla razón, los resultados distintos se consiguen haciendo cosas distintas y hacer cosas distintas significa cambiar. Como el cambio cuesta, sin un compromiso de seguir intentándolo las veces que haga falta – que es de lo que estamo hablando al decir compromiso – lo más probable es que al primer o segundo fallo, abandones la intención. La diferencia entre un deseo o intención y un compromiso es que lo primero rara vez produce resultados y lo segundo casi siempre lo hace.
      Un saludo!

      Responder aJosé

Deja un comentario

*

Menu

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies