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Buscando a la bruja Suerte


Durante las vacaciones Navideñas, tras hacer balance del año que ha tu terminado y con la ilusión de avanzar en nuevos proyectos, me he tomado la libertad de escribir unas líneas algo diferentes de lo  habitual.

En esta entrada, aprovechando la desconexión, la evasión de la rutina diaria y que muchos de vosotr@s estaréis disfrutando de estos días con vuestras familias y pequeñ@s, comparto un cuento donde se relata la historia de un joven que salió a buscar a la bruja Suerte.

Era una tarde de Navidad, hacía mucho frío y por las ventanas, junto a la chimenea, Valeria y su abuela María estaban viendo como nevaba.

Valeria era una niña de 10 años, risueña  y con una inquietud enorme por aprender y entender lo que los adultos hablaban.

Mientras jugaban y hablaban, Valeria preguntó a María:

– Abuela, ¿Por qué los mayores, desde hace unos años, habláis de la mala suerte de estos años y le echáis la culpa de las cosas malas que pasan?

María, con cara sorprendida porque no entendía como una pequeña de 10 años se hiciera esas preguntas, respondió:

– Valeria, cariño, la suerte está ahí y de cada uno depende ir a buscarla o esperar a que venga. A veces los mayores nos quejamos, echamos la culpa a la suerte cuando realmente, depende de nosotros hacer algo para encontrar  a la buena en lugar de culpar a la mala. Para que lo entiendas mejor, te voy a contar la historia de una bruja llamada Suerte que vivía en un país llamado Responsabilandia.


 

Suerte era el nombre de una bruja malvada y caprichosa que vivía en una aldea del norte de la región llamada Responsabilandia. Tanto daño hacía con sus hechizos, que era famosa en todo el país y sus habitantes temían que “Mala Suerte” pasara cerca de sus casas. Trataban de esconderse de ella, ocultándose en cualquier lugar.

Una noche, un joven decidió salir a su encuentro. Todos le intentaban desalentar diciéndole que Suerte era muy mala y que seguro alguna desgracia le iba a pasar. Cuando la bruja lo vio llegar tan decidido y valiente, le preguntó sorprendida:

– ¿A dónde vas tan tarde, joven? ¿Cómo es que no tienes miedo, está muy oscuro?

– Es que voy en busca de una bruja. La llaman Buena Suerte- respondió el muchacho.

– Te equivocas- dijo la bruja- Yo soy esa bruja, me llamo Suerte aunque me llaman la Mala Suerte, yo soy.

– Ah, claro que existe. Simplemente no eres tú. Será otra bruja con un nombre parecido.

Suerte era una bruja solitaria y estaba segura de que no había ninguna otra bruja en toda la comarca. Así que insistió.

– Entonces tienes que estar buscándome a mí, a Mala Suerte.

– Que noooo -respondió enfadado el joven- ¿Has oído alguna vez que alguien busque a la Mala Suerte? ¡Claro que no! Te repito que yo busco a la Buena Suerte.

La bruja se molestó un poco, pero segura como estaba que era ella, siguió insistiendo:

– ¿La has visto alguna vez? ¿Cómo la vas a reconocer? – preguntó.

– No la he visto nunca, pero será fácil reconocerla. Dicen que hace cosas buenas.

– Yo puedo hacer cosas buenas- respondió la bruja-. ¡Mira!

Y al decir eso, convirtió una piedra en una sabrosísima manzana, y se la ofreció al joven.

– No es solo eso. La Buena Suerte protege a las personas con las que se  encuentra.

– ¡Yo también puedo! – protestó la bruja, al tiempo que golpeaba el hombro del joven para apartar una abeja que estaba a punto de clavarle su aguijón.

Así siguieron hablando durante toda la noche. A cada cosa que comentaba el joven, la bruja trataba de convencerlo de que era a ella a quien buscaba. Cuando llegó la hora de separarse, el joven dijo.

– Casi me has convencido, pero hay una cosa más. La Buena Suerte siempre espera a los que la buscan.

– ¡Yo también lo haré! Vuelve mañana a buscarme – se despidió la bruja.

El joven siguió saliendo cada noche en busca de Suerte y aunque a veces cambiada de sitio, o de forma, o de ánimo, o de color y no la encontraba, sabía que estaba allí y confiando en la búsqueda, no desistía en salir a su encuentro.


Valeria, con cara asombrada, entendió lo que su abuela le quiso decir con el cuento y al terminar le dijo:

– Ya está, el niño que salió a buscar a la bruja Buena Suerte, la encontró y en cambio, otros que por miedo a la bruja Mala Suerte se quedaron en su casa, no tuvieron oportunidad de conocerla y disfrutar de las cosas buenas que podía hacer.

María asentía con la cabeza y dio un abrazo fuerte a la pequeña porque había entendido a la perfección el significado del cuento.


 

¿Y en nuestra vida? ¿Cuántas veces, por temor a la Mala Suerte nos quedamos en casa, dentro de nuestra zona cómoda sin avanzar viendo como otros compañeros de trabajo, amigos o familiares salen en busca de la Suerte?

Muchos de ellos la encuentran y otros aprenden que mejor que elegir el camino por el que están transitando es dar la vuelta y cambiar de ruta.

Espero que te haya gustado la historia, muchas gracias por pasarte por el blog y que el 2015 sea un año de búsqueda porque la suerte está ahí y depende de uno hacer algo para encontrarla.

¡¡¡ Feliz y Productivo año 2015 !!!

Agradecimientos de la imagen a Desktop Wallpaper 4 me

Agradecimientos del cuento a Pedro Pablo Sacristán en cuentosparadormir.com

Jesús Serrano Ducar

Soy consultor artesano y nodo de OPTIMA LAB, una red productiva que ayuda a personas y organizaciones a ser más efectivas para lograr sus resultados por medio del aprendizaje basado en la experiencia y nuevas metodologías centradas en las personas.

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4 Respuesta

  • antonio en 15 Marzo, 2016, 18:11:09

    Buenas amigos es para mi un placer aprovechar este comentario para agradecer la labor que llevaís acabo en este fabuloso sitio web, porque de forma mensual paso por aquí para seguir al tanto sobre infusiones y otros temas de mi profesión. Saludos os sigo leyendo!

    Responder aantonio
    • Jesús Serrano Ducar en 16 Marzo, 2016, 18:12:14

      Muchas gracias por pasarte por el blog. Me alegra que te gusten los contenidos.
      Saludos

      Responder aJesús
  • Paola Díaz M en 21 Agosto, 2016, 04:17:26

    Estimado:
    ¿Quién es el autor de este cuento?

    Responder aPaola
    • Jesús Serrano Ducar en 21 Agosto, 2016, 22:59:56

      Hola Paola,

      Al final del post está el agradecimiento al autor, Pedro Pablo Sacristán, la persona que está tras el blog «cuentosparadomir.com». Sin duda, una bitácora interesante de cuentos para los más pequeños.

      Muchas gracias y saludos.

      Responder aJesús

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