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GTD: Reunión a 12000 metros de altura para definir tus visiones (Parte I)


“El futuro no es un lugar al que nos dirigimos sino uno que estamos creando. Las sendas no se encuentran, se construyen. Y el hecho de construirlas cambia tanto al constructor como su destino final” – John Schaar.

Tras el descanso veraniego, el Primer encuentro de Innovación OPTIMA LAB, con nuevas ideas y las pilas cargadas, ha llegado el momento de volver a la escuela y aumentar el ritmo en los proyectos que tenía entre manos y uno de ellos es el blog. Con esta entrada voy a seguir desgranando los niveles de perspectiva propuestos en GTD.

Hoy te convoco a una reunión a 12000 metros de altura para trabajar las visiones.

¿Qué son las visiones?

La visión es la definición del éxito rotundo que te propones alcanzar en una determinada área de tu vida o de tu empresa, los resultados que quieres lograr a más de dos años vista.

Las visiones pueden ser tanto personales como de tu empresa u organización. Si son personales, un ejemplo típico sería trabajar tu visión para identificar las direcciones de tu carrera profesional o definir tu estilo de vida. Por otro lado, definir visiones para tu empresa te puede ser útil para concretar la naturaleza de tu compañía, qué valor extra quieres aportar a tus clientes para diferenciarte de la competencia…

¿Para qué sirven las visiones?

El gran secreto de las metas y las visiones no es el futuro que describen sino los cambios que generan en la actualidad, la motivación que te aportan, el enfoque que te ofrecen y el empujón a la acción que te dan sacándote fuera de tu zona de confort. Imaginar ese futuro incuestionable afecta a tus percepciones y a tus acciones en el momento presente.

Con frecuencia, la única forma de conseguir un acuerdo y una continuidad sobre el futuro cercano es ver con claridad uno más lejano y hay momentos en los que la única forma de recuperar la motivación y el impulso para avanzar es re-impulsando tu visión.

Una vez establecida la visión se puede generar una gran productividad al desgranarla en objetivos y proyectos a más corto plazo, pero de esto ya hablaremos en próximas entradas del blog.

¿Cuándo revisar tus visiones?

Particularmente pienso que hay algunos momentos en los que movidos por las circunstancias sentirás la necesidad de revisarlas y más concretamente, te propongo dos situaciones en las que te puede ser útil reformular tus visiones:

  1. Revisión regular: aquella que realizas conforme te vas acercando a tu visión, vas cumpliendo metas y logrando objetivos.
  2. Revisión extraordinaria: aquella que es útil hacer si estés atravesando momentos de cambios en tu vida o tu trabajo: nuevos retos u oportunidades, el nacimiento de un hijo o cuando éste se va de casa, una oferta de empleo inesperada…

Una vez definido qué son las visiones, para qué son útiles y cuándo procede revisarlas, en la próxima entrada del blog te propondré ejercicios prácticos para trabajar las tuyas.

Muchas gracias por pasarte por el blog y hasta la próxima. 🙂

Foto: agradecimientos a Brain Centers NW

Jesús Serrano Ducar

Trabajo como ingeniero en EDP Energía. Me encanta la mejora de los procesos y con frecuencia, estoy liado aplicando metodologías como Lean o 5S a los proyectos en los que participo. Otra de mis pasiones es la productividad y comparto mis experiencias y conocimientos desde hace 5 años en este blog.

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