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Coaching para creer: el poder de tus pensamientos


¿Tu equipo tiene que enfrentarse a un reto y no se cree capaz?

¿Has intentado en numerosas ocasiones cumplir tus objetivos sin éxito?

¿Te sientes frustrado después de aspirar lograr tus metas y no conseguirlo?

Os invito a que leáis la historia de Javier, entrenador de fútbol de los juveniles del Club Deportivo Ablitense.

Javier era el entrenador del equipo juvenil del Club Deportivo Ablitense, un pueblo ubicado en el sur de Navarra. El partido del próximo fin de semana era contra el primer clasificado de la liga y el ambiente en el vestuario era de frustración y pesimismo. Sus chavales no se creían capaces de poder ganar el partido.

Para Javier, era un partido muy importante, seguramente el último entrenando a este grupo de jóvenes porque por motivos de trabajo, tenía que cambiar de ciudad de residencia. Además, la ilusión por hacer creer a los chavales en sí mismos, en el equipo y en sus propias capacidades, le motivaba para hacer algo especial.

Hablando con Mariano, amigo y coach que conoció durante su formación como entrenador,  encontraron el cuento de Jorge Bucay “El Elefante encadenado”. Sin pensarlo dos veces, Javier lo imprimió y guardó para la charla previa al partido.

Era una tarde de mayo, con un sol espléndido, el terreno de juego en perfectas condiciones y muchos aficionados en el campo. Los chavales entraron del calentamiento y Javier, minutos antes de salir al campo, les leyó el cuento de El elefante encadenado, que dice así:

Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me  gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la  atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal  preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala  de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de  su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante  siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que  aprisionaba una de sus patas.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos  centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un  animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la  estaca y huir.

El misterio sigue pareciéndome evidente.  ¿Qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté  entonces a un maestro, a un padre y a un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó  que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?».

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del  elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían  hecho esa pregunta alguna vez.

Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio  como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era  muy, muy pequeño.

Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de  que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus  esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.  Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro…

Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a  su destino.

Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no  puede.

Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…

El partido fue muy duro, a los pocos minutos expulsaron al portero y el líder del equipo tuvo que salir lesionado del campo. Además, el Ablitense empezó perdiendo y los peores presagios se estaban cumpliendo, no obstante, los chavales creyeron en sí mismos, en el equipo y en el trabajo diario y antes del descanso lograron el empate.

Ya en la segunda parte, en los minutos de descuento, Javier, sin voz, no paraba de animar, el público estaba totalmente entregado y el Ablitense sacaba de córner, la última oportunidad. Carlos, el central del equipo subió y remató con todo logrando el gol que les adelantaba y en definitiva, permitía ganar el partido.

Para Javier y los suyos fue una tarde que jamás olvidarán, se habían demostrado a sí mismo que creyendo, con actitud y apostando por ello podrían soltar las estacas que les ataban y lograr resultados sorprendentes.

Te animo a que reflexiones e identifiques cuáles son tus estacas, qué pensamientos te impiden crecer e intentar caminar hacia tus sueños, aquellas creencias que pones en medio de tu camino y que ni siquiera pruebas a retirar, y como diría mi colega Alberto Haro, “Al final, todo saldrá bien y si no, es que no es el final”.

Muchas gracias por leerme y estaría encantado de recibir vuestros comentarios al final del post. Ah!! Y como siempre, si os ha parecido interesante me resultaría de gran ayuda que compartierais el artículo con vuestros amigos en las redes sociales, por mail o en cualquier otro canal que utilicéis habitualmente.

Un abrazo y hasta la semana que viene.

Jesús

Jesús Serrano Ducar

Soy consultor artesano y nodo de OPTIMA LAB, una red productiva que ayuda a personas y organizaciones a ser más efectivas para lograr sus resultados por medio del aprendizaje basado en la experiencia y nuevas metodologías centradas en las personas.

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4 Respuesta

  • María José en 24 enero, 2014, 15:48:43

    Gracias, Jesús, por tu artículo. Las preguntas y la propuesta que haces es más que interesante.
    Enhorabuena al Ablitense por ser capaces de adoptar una actitud de superación después de este cuento de J.Bucay.

    La primera vez que escuché el cuento de este Elefantito, fue en un curso de “Resiliencia”, y mi reacción fue distinta. Me conecté con la indefensión aprendida del elefante y de la elefanta.

    Esa que hace que CREA que da igual si es capaz de liberarse hoy de esas cadenas, ya siente que ES una elefanta de circo y que no encajará en ningún otro sitio.

    De pequeña soñó con vivir en el Sáhara, había escuchado historias de manadas libres y matriarcales.

    Los dueños del circo le contaron que otros elefantes se habían marchado del circo detrás de ese sueño, pero que la realidad era distinta allá afuera. Le contaron de una elefante que fue explotada, maltratada estando a punto de morir y que finalmente recogieron en un Zoo de mala muerte. Y también otra de un elefante que había conseguido llegar hasta África. Pero su sueño de vivir en el Sáhara ya no era posible, el ser humano había restringido su hábitat al de las Reservas. Eso sí, vivía en la sabana, algo mejor que en el circo, pero sintiendo que no pertenecía a aquel lugar, porque todas sus amistades y familiares se habían quedado en el circo. Murió solo, decían.

    Puedes soñar con una vida mejor, puedes marcharte…tú misma Elefantita, pero ¿Dónde irás?. ¿Dónde puede encajar una Elefanta de circo como tú? Mejor querer lo que se tiene, que tener lo que se quiere -le decían los dueños del circo-.

    Conecté rápidamente con los sentimientos de impotencia de la Elefantita.
    Identificar que a los dueños del circo les convenía que creyese eso, sí, le servía.

    Pero ¿cómo…

    …continuará…

    Gracias Jesús por el artículo y lo que me inspira.

    Responder aMaría
    • JSDucar en 25 enero, 2014, 08:52:31

      Muchas gracias por tu aportación María José, le has dado otro enfoque diferente.

      Me quedo con una frase aunque la convierto a mi forma de pensar: Mejor que querer lo que se tiene, que es muy importante, es tener lo que se quiere.

      Fuerte abrazo por estar ahí y mil gracias por tus comentarios que tanto me hacen reflexionar.

      Jesús

      Responder aJSDucar
  • GUILLERMO en 6 mayo, 2014, 13:33:02

    EXCELENTE TU COMPARACION CON EL RELATO DEL CUENTO, COMPARTO QUE EL FUTBOL SON ESTADOS DE ANIMOS Y TRATAR DE ELEVARLO TODO LO MAS QUE SE PUEDA EN UN VESTUARIO PREVIO AL PARTIDO CREO QUE ES EL MEJOR ENTRENAMIENTO, GRACIAS POR TU MATERIAL!!!, ABRAZO DE GOL!!!

    Responder aGUILLERMO
    • JSDucar en 6 mayo, 2014, 15:03:06

      Muchísimas gracias Guillermo Estoy totalmente de acuerdo con tu aportación y enfoque “el fútbol son estados de ánimo” que se pueden trabajar, entrenar, influenciar…..además, casi siempre es una inversión rentable.
      Encantado de seguir viéndonos por el blog y ABRAZO DE GOL!!! :-))

      Responder aJSDucar

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